lunes, 28 de septiembre de 2009
De acuerdo a BACTERIAS...
sábado, 26 de septiembre de 2009
HANTA
El Virus Hanta produce el Síndrome Pulmonar por Hantavirus, enfermedad infecciosa aguda, habitualmente grave, que puede ser mortal. El Síndrome Pulmonar por virus Hanta es una enfermedad infrecuente, con alta mortalidad, cuyos síntomas son muy parecidos a un cuadro gripal: fiebre, dolores musculares intensos, tos, dificultad respiratoria, vómitos y dolor abdominal. Estos síntomas evolucionan rápidamente a una falla respiratoria severa.
El principal causante de la infección en el ser humano es el Oligoryzomys Longicaudatus (ratón colilargo).
El ratón infectado elimina el virus a través de la orina, las heces y la saliva, y éste se transmite al ser humano fundamentalmente a través de las vías respiratorias.
La infección por vía respiratoria ocurre en lugares cerrados y con presencia reciente de ratones, por lo que la transmisión es poco frecuente en lugares abiertos, expuestos al viento y al sol.
No posee tratamiento.
Sabias que....
El virus Hanta no se transmite de persona a persona. Hay un sólo reporte de transmisión persona a persona en Argentina. Esta situación es excepcional y no se ha reportado en ninguna otra parte del mundo.
El virus Hanta es muy vulnerable al aire libre y a la luz del sol. En estas condiciones sobrevive sólo un par de horas.
Transitar por un terreno abierto en el campo no produce riesgo de contraer el virus Hanta ya que la luz solar lo destruye.
Para contraer la enfermedad se necesita estar en contacto con una "carga" de virus. La cual se puede acumular en una casa cerrada por más de 3 meses. Una vez que la casa ha sido ventilada, aunque circule uno o dos ratones no se acumulará la "carga" suficiente para enfermar a sus habitantes.
El ratón urbano no transmite el Hanta. El ratón rural que sí lo contagia, no está en las ciudades.
Las desratizaciones masivas no sirven para prevenir el Hanta. Estas pueden romper la cadena ecológica, dejando sin alimento a sus depredadores, los que comienzan a desaparecer, favoreciendo el aumento explosivo de los roedores.
| La mejor manera de controlar la población de ratones silvestres es a través de sus depredadores naturales, tales como: el pájaro bailarín, el chuncho, cernícalo, garzas, zorros y culebras. |
| Cómo se puede prevenir la enfermedad por virus Hanta: |
La principal medida para prevenir la enfermedad por virus Hanta es mantener alejados a los ratones del interior de la casa y sus alrededores.
| Para ello hasta seguir estas simples indicaciones: |
| 1. En el interior de la casa: |
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| Qué hacer en las casas de veraneo: |
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| Si usted detecta la presencia de ratones silvestres: |
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Use veneno para ratones mezclado con avena, alpiste o nueces finamente picadas, cuidando que no queden al alcance de los niños o animales domésticos.
| Cuando encuentre los ratones silvestres muertos: |
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Póngase guantes de goma.
Rocíe los ratones muertos con una solución desinfectante.
Recoja el ratón con toalla de papel y póngalo en doble bolsa de basura, luego queme o entierre a 50 cms. de profundidad lejos de la casa.
Antes de sacarse los guantes, lávelos en la solución desinfectante. Después de sacarse los guantes, lávese las manos con jabón.
SOLUCION DESINFECTANTE:
2 CUCHARADAS SOPERAS DE CLORO PARA UN LITRO DE AGUA ó 2 TAPAS DE VIM GRANDE EN 3 LITROS DE AGUA. ![]()
Los mismos pasos se deben seguir en caso de encontrar nidos o excrementos de roedores.
| Si usted va a acampar o salir de paseo: |
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Evite hacerlo en lugares donde se advierta la presencia de ratones silvestres.
Use carpas con piso.
No instale la carpa cerca de desperdicios, pilas de madera, arbustos o pastizales secos.
Mantenga la limpieza y control de los alimentos.
Elimine la basura en recipientes cerrados o colóquela en una bolsa y entiérrela a 50 cms. de profundidad, lejos de la carpa.
¡Veranee tranquilo! La mejor manera de evitar que usted o su familia enfermen del Síndrome Pulmonar por virus Hanta es tomando estas sencillas medidas para el control de los roedores.
SIDA
El acrónimo SIDA (AIDS en inglés) significa síndrome de inmunodeficiencia humana. Los primeros casos de sida se detectaron en 1981 en Estados Unidos, aunque probablemente existiera en otras partes del mundo en fechas anteriores. Los científicos establecieron en 1984, que el sida es la enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH; en ingles HIV), un virus indestructible, hasta el momento, que se transmite de una persona a otra, a través de la sangre, o por contacto sexual. Existen varios tipos de virus del sida.
Los más frecuentes son el VIH-1 y el VIH-2. Mientras que el primero se considera re
sponsable de la epidemia que se ha transmitido en el mundo occidental, el VIH-2 parece limitado a la zona oriental del continente africano. No todas las personas infectadas por el virus presentan la enfermedad, aunque la mayoría la acaba desarrollando. Lo más frecuente es que al cabo de unos cinco o diez años, un infectado por el VIH padezca los síntomas de la enfermedad si no ha recibido tratamiento. Aunque no existe cura para erradicar al virus del organismo infectado, se han elaborado una serie de medicamentos que pueden retrasar la aparición de los síntomas patológicos.
Causas
El virus del sida se transmite a través de la sangre, el semen (incluido el fluido preseminal o previo a la eyaculación), así como el fluido vaginal y la leche materna. El virus puede introducirse en el organismo por el recto, la vagina, el pene, la boca, otras mucosas, como el interior de la nariz, o directamente a través de las venas. Las tres vías de contagio más frecuentes son:
- Por relación sexual con una persona infectada por el VIH.
- Al compartir agujas, material de inyección o de consumo de drogas.
- Por la llamada transmisión vertical (de madre a hijo).
El virus del sida no se transmite:
- Por el aire ni por el agua.
- A través de animales o insectos (como los mosquitos).
- Por compartir los cubiertos, servilletas, los aseos o cualquier otro instrumento que no implique contacto sanguíneo o de fluidos sexuales.
- Por las heces, el fluido nasal, la saliva, el sudor, las lágrimas, la orina o los vómitos, a no ser que estén contagiados de sangre.
- Por tocar, besar, acariciar o abrazar a una persona infectada.
Síntomas
Entre un 50 y un 90 por ciento de las personas que se han infectado por el virus del sida experimenta síntomas similares a un catarro o una gripe leve (cansancio, fiebre, pérdida de apetito) que remite a los pocos días, también puede sufrir diarrea, sudoraciones nocturnas o aumento de los de los ganglios linfáticos. La única forma de saber que se ha contraído la infección es con una prueba específica realizada por un profesional sanitario. Muchos VIH positivos no manifiestan los síntomas de presentar la infección hasta que han transcurrido varios años, de ahí la importancia de conocer qué prácticas y situaciones pueden determinar la infección y actuar consecuentemente.
Diagnósticos
Para detectar la infección por el virus del sida es necesario realizar un análisis de sangre. En realidad, esta prueba no busca la presencia del VIH, sino de anticuerpos que se han producido para luchar contra el virus. Generalmente, el organismo tarda entre un mes y seis semanas hasta que se producen suficientes anticuerpos para registrarlos en una de estas pruebas, por lo que si se ha encontrado en alguna de las prácticas consideradas de riesgo es conveniente esperar un periodo “de ventana” de tres meses antes de someterse a la prueba del VIH. Estos análisis son muy sencillos de realizar y permiten establecer con certeza si existe o no infección.
En los pocos casos en que pudiera quedar duda, se realizan pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico, como el Western blot. No es necesario recurrir al cultivo.La determinación cuantitativa del ARN, denominada «carga viral» se ha incorporado como prueba de rutina, pues es muy útil desde el punto de vista pronóstico y para evaluar la eficacia del tratamiento. Permite un diagnóstico de la infección más precoz que la detección de anticuerpos: éstos no aparecen en sangre sino al cabo de unas 4-6 semanas. Durante ese tiempo llamado período "de ventana", el análisis para detectar anticuerpos es negativo, pero el individuo transmite la enfermedad.
Tratamientos
El tratamiento varía dependiendo de cada paciente, pero la terapia incluye alguno o algunos de las siguientes familias de fármacos: Inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos (ITIAN). Inhibidores de la transcriptasa inversa nucleót
ido (ITINN). Inhibidores de la proteasa (IP).
Otros datos
Estas patologías engloban un conjunto de enfermedades que, como su nombre indica, aprovechan “oportunamente” la situación de bajas defensas de los pacientes VIH positivos para introducirse en el organismo. En muchos casos, se trata de enfermedades que no se desarrollarían si el sistema inmunológico no se hallase mermado. Esto no significa que estas enfermedades sean únicamente propias de una persona con VIH, hay muchas otras patologías además del sida, que pueden dañar al sistema inmune. Como siempre, sólo el médico puede determinar el diagnóstico, que en este tipo de enfermedades requiere, junto con el examen de los síntomas, un análisis de laboratorio. Algunas de las más frecuentes son:
- Neumonía por Pneumocystis carinii
- Tuberculosis
- Candidiasis
- Citomegalovirus
- Herpes
- Infecciones por MAC
- Toxoplasmosis
- Sarcoma de Kaposi
Las mujeres merecen un capítulo especial en VIH/sida, porque como colectivo poblacional está experimentando un gran incremento de nuevos casos de infección, sobre todo las africanas y latinoamericanas. Además, el contagio por vía sexual de varón infectado a mujer es mucho mayor, unas ocho veces más, que el opuesto, de mujer infectada a hombre. Las razones pueden encontrarse en que, por el momento, son más los hombres infectados que las mujeres y, además, los órganos sexuales de la mujer ofrecen un área de exposición mayor que la del varón.
Las mujeres cuentan con otras dos características que les confieren cierta peculiaridad ante el VIH/sida: la prevención no siempre depende de ellas y, además, forma parte de uno de los tipos de transmisión viral, la de madre a feto. Respecto a la prevención, hay que tener en cuenta que la vía de contagio más frecuente entre las mujeres son las relaciones heterosexuales (son muy pocos los casos, aunque existen, de contagio por relación homosexual femenina).
La posibilidad de evitar la transmisión en una relación heterosexual depende del empleo del preservativo y esto es algo ligado muy estrechamente a ciertos elementos culturales y de género. La desigualdad en el seno de una relación heterosexual puede influir en el uso del preservativo, el único método anticonceptivo que además, protege frente a la transmisión del sida y otras ETS. Junto con esta susceptibilidad a ser infectada, la mujer genera un riesgo adicional de contagio al asumir una maternidad. Los niños y las mujeres constituyen más de la mitad de las personas infectadas por el virus del sida en todo el mundo. La transmisión del virus puede producirse durante la gestación, en el momento del parto (transmisión perinatal) o posteriormente, durante la lactancia.
* Lactancia
La madre seropositiva debe sopesar el riesgo que supone amamantar al recién nacido, otra de las posibles vías de transmisión, aunque en los países subdesarrollados puede que no exista otro medio de alimentación para el neonato; en estas regiones la OMS aconseja la lactancia, aún con el riesgo de transmitir el VIH, porque el efecto protector de la leche materna evita que el recién nacido muera por otras infecciones. Si a pesar de las precauciones tomadas durante el embarazo y el parto, el recién nacido acaba infectándose, el médico estudiará el tratamiento que debe seguir.
Aproximadamente, el 20 por ciento de los niños seropositivos desarrolla sida durante su primer año de vida y fallece a los 4 años. El 80 por ciento restante, experimenta una progresión más lenta y no empieza a presentar los síntomas más graves hasta la adolescencia, de hecho suelen tener un peso y un crecimiento normales, aunque pueden aparecer problemas en el aprendizaje y ciertas capacidades motoras, como caminar.
Los niños VIH positivos sufren con mayor frecuencia que los no infectados enfermedades e infecciones (infecciones oportunistas). Las más comunes son neumonías -la principal causa de muerte entre los pequeños infectados-, citomegalovirus y una enfermedad poco frecuente entre los adultos, la neumonitis intersticial linfocítica, condición que merma progresivamente la función respiratoria -como la neumonía- y a menudo requiere hospitalización.
RABIA
Es una infección viral a menudo mortal que se propaga principalmente por medio de animales infectados.
Causas, incidencia y factores de riesgo
La rabia se propaga por medio de saliva infectada que penetra al cuerpo a través de una mordedura o un corte en la piel. El virus viaja desde la herida hasta el cerebro, donde causa una hinchazón o inflamación. Esta inflamación provoca los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las muer
tes por rabia ocurre en niños.
Las mordeduras de perro representan una causa común de rabia en los países en desarrollo.
Otros animales salvajes que pueden propagar el virus de la rabia abarcan:
- Zorros
- Zorrillos
En muy raras ocasiones, la rabia ha sido transmitida sin una mordedura real y se cree que esto ha sido causado por la saliva infectada que ha llegado al aire.
Síntomas
El período real entre la infección y cuando uno se enferma (llamado "período de incubación") varía entre 10 días y 7 años. El período de incubación promedio es de 3 a 7 semanas.
Los síntomas pueden abarcar:
- Ansiedad estrés y tensión
- Babeo
- Convulsiones
- Sensibilidad exagerada en el sitio de la mordedura
- Excitabilidad
- Pérdida de la sensibilidad en un área del cuerpo
- Pérdida de la función muscular
- Fiebre baja, 102° F (38.9° C) o menos
- Espasmos musculares
- Entumecimiento y hormigueo
- Dolor en el sitio de la mordedura
- Inquietud
- Dificultad para deglutir (las bebidas producen espasmos de la laringe)
Signos y exámenes
Al morder un animal, se trata de r
eunir toda la información posible sobre dicho animal y luego llamar a las autoridades locales del servicio de control de animales para capturarlo de manera segura. Si hay sospecha de rabia, se vigilará al animal para detectar signos de esta enfermedad.
Se usa una prueba especial, llamada inmunofluorescencia, para examinar los tejidos cerebrales después de la muerte del animal. Esta prueba puede revelar si el animal tenía rabia o no.
La misma prueba se puede emplear para detectar la rabia en humanos, usando un fragmento de piel del cuello. Los médicos también pueden buscar el virus de la rabia en la saliva o en el líquido cefalorraquídeo.
Tratamiento
Se limpia bien la herida con agua y jabón y se busca ayuda médica profesional. Es necesario que un médico realice una limpieza minuciosa de la herida y retire cualquier objeto extraño. La mayoría de las veces, no se deben usar suturas para las heridas por mordeduras de animales.
Si hay algún riesgo de rabia, se aplicará una serie de vacunas preventivas. Esto generalmente se administra en 5 dosis durante 28 días.
La mayoría de los pacientes también recibe un tratamiento llamado immunoglobulina para la rabia humana (HRIG, por sus siglas en inglés), el cual se administra el día en que ocurrió la mordedura.
No hay ningún tratamiento eficaz conocido para las personas con síntomas de una infección por rabia.
Expectativas (pronóstico)
Es posible prevenir la rabia si la vacuna se administra dentro de los primeros 2 días después de la mordedura.
Una vez que aparecen los síntomas, son pocas las personas que sobreviven a la enfermedad. La muerte por insuficiencia respiratoria generalmente ocurre dentro de los 7 días después del comienzo de los síntomas.
Complicaciones
Sin tratamiento, la rabia puede llevar al coma y a la muerte.
En casos poco frecuentes, algunas personas pueden tener una reacción alérgica a la vacuna antirrábica.
Prevención
Para ayudar a prevenir la rabia:
- Evitar el contacto con animales que no conozca.
- Vacunarse si trabaja en una ocupación de alto riesgo o viaja a países con una alta tasa de esta enfermedad.
- Constate que las mascotas reciban las vacunas apropiadas. Los perros y los gatos deben recibir la vacuna antirrábica hacia los 4 meses de edad, seguido de una vacuna de refuerzo un año más tarde y después otra cada 1 a 3 años, dependiendo del tipo de vacuna utilizada.
- Siga las regulaciones de cuarentena al importar perros y otros mamíferos en países libres de esta enfermedad.